viernes, 12 de septiembre de 2008

El mito de la multitarea

El mito de la multitarea
En una de las tantas cartas que le escribió a su hijo por los años 1740s, Lord Chesterfield le dio el siguiente consejo: "Hay tiempo suficiente en el transcurso del día para cualquier cosa, si haces una a la vez, pero no te alcanzará el resto del año si hicieras dos cosas al mismo tiempo." Para Chesterfield, la atención singular no fue solo una manera práctica de estructurar el tiempo; fue un distintivo de inteligencia. "Esta atención tranquila y despreocupada hacia un objeto, es una clara cualidad de un genio importante; como la prisa, movimientos bruscos, y la agitación, son los síntomas infalibles de una mente débil y frívola".

En los tiempos modernos, la prisa, los movimientos bruscos, y la agitación llegan a ser estilos de vida regulares para muchas personas—tanto es así que hemos adoptado una palabra para describir nuestros esfuerzos para responder a las muchas exigencias apremiantes de nuestro tiempo: la multitarea. Usado por décadas para describir las habilidades de procesamiento paralelo de las computadoras, la multitarea es ahora el intento humano de hacer rápidamente tantas cosas, como sea posible, de preferencia reuniendo el poder del mayor número de tecnologías como sea posible.

A finales de los 90s y principios del 2000, uno sentía una especie de euforia sobre las posibilidades de la multitarea. Los comerciales de los nuevos equipos electrónicos—particularmente la primera generación de dispositivos digitales de mano—celebraron la idea de utilizar la tecnología para lograr varias cosas a la vez. La palabra multitarea comenzó a aparecer en las "habilidades" de los curriculums, como trabajadores de oficina diseñados a sí mismos como de alta tecnología, es decir, integrantes del equipo de alto rendimiento. "Siempre hemos hecho multitarea—la incapacidad para caminar y masticar chicle es una burla—pero nunca tan intensamente o auto-consciente como ahora", James Gleick en su libro Faster de 1999 escribió: "Somos conocedores de la multitarea—expertos en multitudes, presiones, embarques, y empalmes de distintas actividades en todos nuestros-muy-limitados momentos". Un artículo del New York Times Magazine de 2001 preguntó, "¿Quien recuerda la vida antes de la multitarea? En estos días todos lo hacemos". El artículo ofrecía consejos de "Como Multitarear" con sugerencias sobre cómo darle el ejercicio adecuado al "punto medular" del cerebro.

Recientemente, han comenzado a surgir retos para el espíritu de la multitarea. Numerosos estudios han mostrado el peligro en ocasiones fatal del uso de los teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos por ejemplo mientras manejas, y en varios estados ya se ha prohibido esa forma particular de multitarea. En el mundo de los negocios, donde las preocupaciones por la administración del tiempo son recurrentes, se han puesto anuncios sobre las distracciones en el lugar de trabajo por una creciente cultura sobre la multitarea. En 2005, la BBC reportó sobre un estudio de investigación, financiado por Hewlett-Packard y llevado a cabo por el Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Londres, el cual encontró que, "Los trabajadores distraídos por llamadas telefónicas y correos electrónicos disminuían su CI(Coeficiente Intelectual) más del doble que los fumadores de marihuana". El psicólogo al frente de este estudio se refirió a esta nueva "infomania" como un serio problema para la productividad laboral. Un artículo del Harvard Business Review's "Descubriendo Ideas" del 2007 fue la noción de Linda Stone "atención parcial continua", el cual puede ser entendido como una subespecie de la multitarea: al usar el poder de cómputo móvil con Internet, estamos "en una búsqueda constante de oportunidades para tener lo último en contactos, eventos y actividades en un esfuerzo para no perdernos de nada".

El Dr. Edward Hallowell, psiquiatra de Massachusetts especializado en el tratamiento de desórdenes de déficit de atención/hiperactividad y que ha escrito un libro con el título CrazyBusy, ha ofrecido terapias para combatir la multitarea extrema por años; en su libro describe la multitarea como "una actividad mítica en la que las personas creen que pueden hacer dos o más tareas simultáneamente". En un artículo del 2005, describió una nueva condición, "Mal de Déficit de Atención (MDA)", el cual cree que no está controlado en el mundo de los negocios. El MDA es "una respuesta pura al ambiente de híper-movimiento en el cual vivimos", escribe Hallowell, y sus síntomas característicos imitan a los de la Enfermedad de Déficit de Atención (EDA). "Nunca en la historia del cerebro humano se le había pedido que rastreara tanta información", argumenta Hallowell, y este reto "puede controlarse solamente diseñando nuestro ambiente y nuestra salud física y emocional". Restringir la multitarea es esencial. El autor de Best-sellers de consejos de negocios Timothy Ferriss hace honor también sobre las virtudes de "una-tarea-a-la-vez" en su libro, The 4-Hour Workweek.

La multitarea puede tener también repercusiones en la economía. Un estudio hecho por investigadores de la Universidad de California en Irvine monitoreó las interrupciones entre los trabajadores de una oficina; y encontraron que estos tomaban un promedio de 25 minutos en reponerse de las interrupciones tales como las llamadas telefónicas o contestar correos electrónicos y regresar a su trabajo original. Jonathan B. Spira, analista de investigación de negocios de la firma Basex, en una discusión con el New York Times en el 2007, estimó que la multitarea extrema—sobrecarga de información—le costó a la economía Estadounidense una pérdida de productividad al año estimada en $650 billones de dólares.

Cambiar nuestra mentalidad
Para entender mejor el fenómeno de la multitarea, neurólogos y psicólogos han estudiado el funcionamiento del cerebro. En 1999, Jordan Graffman, jefe de neurociencia cognoscitiva del Instituto de Paros y Desórdenes Neurológicos, usó escaneos de imágenes de resonancia magnética funcional(fMRI en inglés) para determinar que cuando las personas enfrentan el "cambio de tarea" —lo que es lo mismo, comportamiento de multitarea— el flujo de sangre se incrementa en la región de la corteza frontal llamado área Brodmann 10.(El flujo de sangre en regiones particulares del cerebro se toma como una indicación intermediaria de actividad en esas regiones). "Esta es presumiblemente la última parte del cerebro en evolucionar, la más excitante y misteriosa", dijo Graffman al New York Times en 2001—agregando, en tono exagerado, "Es lo que nos hace más humanos".

Es también lo que hace a la multitarea una pobre estrategia de aprendizaje a largo plazo. Otros estudios, como los realizados por el psicólogo René Marois de la Universidad de Vanderbilt, han usado el fMRI para demostrar la respuesta del cerebro para manejar muchas tareas. Marois encontró evidencia de una "selección en respuesta a un cuello de botella" que ocurre cuando el cerebro es forzado a responder a varios estímulos al mismo tiempo. Como resultado, el cambio de tarea genera una pérdida de tiempo en lo que el cerebro determina lo que va a hacer. El psicólogo David Meyer de la Universidad de Michigan cree que en lugar de un cuello de botella cerebral, está un proceso de "control ejecutivo adaptado", el cual "agenda apropiadamente los procesos para obedecer instrucciones sobre sus prioridades relativas y de orden serial", como lo describió para el New Scientist. A diferencia de otros investigadores estudiosos de la multitarea, Meyer es optimista en qué, con entrenamiento, el cerebro puede aprender a cambiar de tareas más efectivamente, y existe algo de evidencia sobre que ciertas tareas simples se prestan para tal práctica. Sin embargo, su investigación encontró también que la multitarea contribuye a la liberación de hormonas de estrés y adrenalina, que puede causar problemas de salud a largo plazo si no se controlan, y contribuye a la pérdida de memoria de corto plazo.

En estudios recientes, Russell Poldrack, psicólogo de la Universidad de California en Los Angeles, encontró que "la multitarea afecta de manera adversa el aprendizaje. Incluso si aprendes mientras haces multitarea, ese aprendizaje es menos flexible y más especializado, de manera que no puedes recordar la información fácilmente". Su investigación demuestra que la gente usa distintas áreas del cerebro para aprender y almacenar nueva información cuando están distraídos: escaneos cerebrales de personas que están distraídas o en multitarea muestran actividad en cada hemisferio del cerebro frente al tálamo, región del cerebro que tiene que ver con el aprendizaje de nuevas habilidades; los escaneos cerebrales de personas que no están distraídas muestran actividad en el hipocampo, región que tiene que ver con almacenar y recordar información. Hablando sobre su investigación en la National Public Radio, Poldrack advirtió, "Debemos estar conscientes que hay un precio en la manera en que nuestra sociedad está cambiando, que los humanos no están construidos para trabajar de esta manera. Estamos construidos para centrarnos. Y cuando nos vemos forzados a multitarear, nosotros mismos nos encaminamos a quizás ser menos eficientes en el largo plazo incluso cuando en ocasiones sintamos que estamos siendo más eficientes".

Si, como Poldrack concluye, "la multitarea cambia la manera en que las personas aprenden", que significado tendrá para los niños y adolescentes de hoy, que crecen con excesos de nuevas tecnologías educacionales y de entretenimiento, ¿multitarea entusiasta a temprana edad? Poldrack llama a esto la "pregunta del millón". La multitarea mediática—esto es, el uso simultáneo de varios medios, como la televisión, el Internet, video juegos, mensajes de texto, teléfonos y correo electrónico—está en claro crecimiento, como lo mostró un reporte en 2006 de la Fundación Familia Kaiser: en 1999, las personas solo emplearon el 16 por ciento de su tiempo para usar cualquiera de esos medios; para 2005, 26 por ciento del tiempo fue empleado en multitarea. "Multitareo cada segundo que paso en Internet", confesó un participante del estudio. "En este preciso momento estoy viendo la TV, revisando mi correo electrónico cada dos minutos, leyendo un grupo de noticias sobre la muerte de JFK, quemando música en un CD, y escribiendo este mensaje".

El reporte Kaiser mostró varios factores que incrementaban la probabilidad de multitarear con varios medios, incluyendo "usar la computadora y ver televisión desde la misma". También, los tipos de personalidad con "sensación de buscar" son más propensos a multitarear, como lo son aquellos en "casas con muchas televisiones". La imagen que surge de estos pubertos expertos en multitarear es de una generación con gran facilidad técnica e inteligencia pero de extrema impaciencia, insatisfechos con la lentitud y con el silencio incómodo: "Me aburro sino se hace todo a la vez, ya que para todo tienes que esperar—cuando se carga una página web, los comerciales en la TV, etc." dijo un participante. El reporte concluye con una peculiar nota, tal vez con la intención de ser optimista: "En este mundo cargado de medios, parece que los cerebros que más se adapten a la multitarea trascenderán y estos cambios serán seleccionados naturalmente" señala el informe. "Después de todo, la información es poder, y si alguien es capaz de procesar más información al mismo tiempo, tal vez se pueda ser más poderoso". Esto es Darwinismo tecno-social, naturaleza roja en pixel y garra.

Otros expertos no están tan seguros. Como el neurólogo Jordan Graffman dijo para la revista Time: "Los niños que se envían mensajes de texto mientras hacen la tarea, que juegan en línea y ven la TV, puedo predecir que no harán ningún bien en el largo plazo". "Creo que esta generación es de niños experimentales", la psicóloga educacional Jane Healy dijo a la Crónica de San Francisco; que le preocupa que lleguen a adultos y que participen con "creencias prontas pero muy débiles". O cómo sugiere el novelista Walter Kirn en un hábil estudio en El Atlántico, podríamos ser guiados a una "Recesión de Déficit de Atención".

Poniendo atención
Cuando hablamos de multitarea, realmente hablamos de la atención: el arte de poner atención, la habilidad de cambiar nuestra atención, y, más ampliamente, de ejercer juicios sobre en lo que vale la pena poner atención. Las personas que alcanzan grandes logros a menudo atribuyen su éxito a una habilidad fina y pulida para prestar atención. Cuando se le preguntó a Isaac Newton sobre su talento natural, respondió que si hizo tantos descubrimientos, se debió a "que era paciente cuando ponía atención".

William James, escribió extensamente sobre las variedades de atención humana. En Los Principios de la Psicología (1890), marcó las diferencias entre "atención sensorial", "atención intelectual", "atención pasiva" entre otras, y nombró como "oscuridad caótica sin forma" las mentes de las personas que eran incapaces de poner atención. James comparó nuestro flujo de pensamientos con un río, y sus observaciones marcaron los "cuellos de botella" cognitivos descritos más tarde por los neurólogos, él escribió: "En general, predomina el flujo simple y sencillo, las cosas se desplazan por la gravedad, y la atención sin esfuerzo es la regla". "Pero hay intervalos en que una obstrucción, un retroceso, un detenimiento abrupto ocurre, detiene el momento, fluye en círculo, y temporalmente hace que las cosas se muevan en otro sentido".

Para James, la atención constante era la condición por defecto de una mente madura, un estado ordinario deshecho sólo por la perturbación. Para nosotros cien años después, esa imagen plácida puede parecer extraña—como si representara un mundo pasado. En lugar de eso, la multitarea adulta de hoy encuentra más familiaridad con la descripción de James sobre la mente temprana: una "extrema movilidad de atención" que "hace que el joven sienta que pertenece menos a sí mismo que a cualquier objeto que atrapa su atención". Para algunos, James señaló que esta estimulación nunca es superada; tales personas solo hacen su trabajo "en los intersticios de su mente errante". Como Chesterfield, James creyó que la transición de la distracción temprana a la atención madura era en gran parte resultado del dominio personal y la disciplina—y así era como mostraba carácter. "La facultad de volver voluntariamente a una atención errante, una y otra vez", escribió, "es la raíz del juicio, carácter y albedrío".

Hoy en día, nuestra voluntad colectiva de prestar atención parece bastante débil. Requerimos el consejo de libros que nos enseñen como evitar distraernos. En el futuro no muy lejano pudiéramos inclusive usar nuevos dispositivos para que nos ayuden a superar el déficit de atención no deseado creado por los gadgets de hoy. Como sugirió recientemente un artículo del New York Times, "La investigación avanzada puede ayudar a crear tecnología intuitiva, como sensores o software inteligente que los trabajadores puedan cargar con sus configuraciones y prioridades para servir como 'ayuda extra' de alta tecnología para aligerar la difícil situación de la multitarea moderna". Quizás aceptemos como algo natural una computadora controladora—como los dispositivos puestos en los motores para que las personas no rebasen cierto límite de velocidad. Nuestros controladores tecnológicos podrían servirnos como recordatorios para establecer límites mentales cuando tratemos de hacer mucho, demasiado rápido ó todo a la vez.

Por otra parte, quizás simplemente nos adaptaremos y aceptemos lo que James llamó "falta de atención adquirida". Demasiados correos electrónicos, el celular sonando, la televisión alta, los podcasts—todo esto puede convertirse en ruido de fondo, como el "'din' de una fundidora o de una fábrica" que James observó que los trabajadores apenas evitaban la primera vez, pero que eventualmente se convirtió en parte de su rutina diaria. Para la generación joven de multitareadores, el gran 'din' electrónico es una parte esperada de la vida diaria. Y dado lo que ya nos mostró la evidencia anecdótica y la neurociencia, este estado de constante auto-distracción intencional podría ser de profundo detrimento para individuos y el bienestar cultural. Cuando la gente hace su trabajo solo en los "intersticios de su mente errante", con migajas de atención racionadas entre otras muchas tareas, su cultura puede ganar en información, pero seguramente será débil en sabiduría

Leído en: thenewatlantis.com

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